El asalto a la razón: el ataque de Trump y Netanyahu sobre las ciencias y las universidades

 


Hoy asistimos a un asalto sistemático contra la razón, la ciencia y la universidad como instituciones fundamentales de la sociedad. Esta ofensiva tiene expresiones distintas, pero convergentes, en dos figuras políticas aliadas: Donald Trump y Benjamín Netanyahu. 

La administración Trump viene hace tiempo desarrollando un acoso sistemático a las universidades, acusándolas de promover una ideología de izquierda radical, antisemitismo y una cultura “woke” que, según él, socava los valores tradicionales del país. También, ha cuestionado las protestas pro-palestinas en los campus, acusando a estudiantes y académicos de apoyar el terrorismo o actuar como amenazas a la seguridad nacional. Además, ha afirmado que las universidades están adoctrinando a los estudiantes y se ha propuesto imponer contenidos patrióticos y limitar el espacio para posturas progresistas. Estas acusaciones se han traducido en acciones concretas, como el congelamiento de fondos federales a universidades críticas, amenazas de retirar la exención fiscal a instituciones académicas, reformas al sistema de acreditación y restricciones a las visas de estudiantes internacionales. 

Esta actitud contraría los valores universitarios tales como la libertad académica, la autonomía de los cuerpos intermedios y el pluralismo intelectual. Las políticas de Trump atentan contra el ethos universitario, y buscan un alineamiento ideológico, limitando la capacidad de las universidades de expresar y fomentar ideas plurales y diversas.

Sin embargo, Trump no está solo en esta cruzada. En este punto, se cruzan los aspectos geopolíticos y el ataque a los valores universitarios. Uno de los aliados más cercanos de Trump es Benjamín Netanyahu, quien, junto con librar una masacre en Gaza y en Cisjordania, está llevando a cabo acciones bélicas contra Irán. Netanyahu acusa a Irán de estar desarrollando un programa nuclear para fines bélicos, que lo llevaría a desarrollar una bomba atómica que generaría una tensión disuasoria contra Israel. Por ello, llevó a cabo asesinatos sistemáticos contra los jefes de la Guardia Revolucionaria de Irán, asesinando, además, a diversos científicos que estarían cooperando con estos esfuerzos.

En los últimos días Israel habría asesinado a 14 científicos iraníes. Pero el asesinato selectivo de científicos iraníes por parte de Israel no es nuevo. Entre el 2010 y el 2020, Israel ha asesinado 5 científicos nucleares iraníes. La excusa siempre es la idea de que Irán está desarrollando armas nucleares, y los científicos serían parte de este esfuerzo.

Cabe señalar que lo que ha hecho Israel con los científicos iraníes es un crimen de guerra. El Derecho Internacional Humanitario prohíbe expresamente los ataques contra civiles, incluidos científicos, salvo que participen directamente en hostilidades. En este punto, la actividad científica, incluso en ámbitos sensibles como el nuclear, no constituye por sí sola un acto de guerra. Por tanto, asesinar deliberadamente a científicos civiles, sin que exista una participación directa en operaciones militares, es una grave violación del derecho internacional.

Si bien Israel ha argumentado que su ataque reciente a Irán fue un acto preventivo, es relevante señalar que el derecho internacional no ampara este tipo de ataques, es decir, aquellos que responden a amenazas remotas o hipotéticas. El derecho internacional y la ética de la guerra distinguen claramente entre ataques “pre-emptive” o inminentes, que responden a una amenaza próxima, y ataques “preventive”, preventivos o anticipatorios, que se adelantan a un peligro que aún no ha tomado lugar. Bajo esta distinción, el ataque de Israel no puede considerarse legítimo, ya que responde a una amenaza no inminente y, por tanto, cae fuera de los márgenes aceptables por el derecho internacional. Este tipo de acción se ajusta, en cambio, a la definición de agresión establecida por la Resolución 3314 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. De este modo, la acción de Israel es un acto de agresión bélica, y que da derecho a Irán a una respuesta proporcional. 

El ataque a la ciencia iraní llevado a cabo por Netanyahu se suma a los bombardeos de instituciones universitarias palestinas. Desde octubre de 2023, Israel ha asesinado a más de 100 científicos y profesores universitarios además de destruir completamente al menos 17 universidades en Gaza. Esto ha sido calificado como un escolasticidio, es decir, la eliminación de la educación como objetivo de guerra, y constituye una clara y grave violación al derecho internacional humanitario.

La ciencia y la educación universitaria no son solo herramientas de desarrollo: son barreras contra la barbarie y la inhumanidad. Cuando se asesina a un científico, o se destruye una universidad, lo que se intenta eliminar es la posibilidad misma de una sociedad racional, justa y libre.

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